«Los chicos necesitan tolerancia a la frustración»: el mensaje de un DT que va mucho más allá de la cancha
Martín Correa lleva 15 años como entrenador de básquet, es coach ontológico profesional y tiene una mirada sobre el deporte, la educación y la crianza que interpela a padres, docentes y dirigentes.
El hombre que eligió quedarse con los chicos
Hay entrenadores que sueñan con dirigir la primera división. Y hay entrenadores que descubrieron algo más valioso en el camino. Martín Correa pertenece al segundo grupo.
Con 15 años de trayectoria en básquet formativo en el Club Atlético Talleres, Correa pasó por todas las categorías infantiles, tuvo un breve paso como director técnico de la primera de Juventud Unida, y tomó una decisión que define su filosofía: quedarse con los más chicos.
«La formativa es un espacio donde uno puede moldear, puede acompañar, puede desarrollarse desde otras áreas y no tiene el condicionante del resultado», explicó en una entrevista con el programa Mediodías Taficeños (Dale FM 104.7).
Coach ontológico y entrenador de básquet: una combinación que cambia todo
Lo que diferencia a Correa de muchos técnicos no es solo su experiencia. Es su formación.
Al encontrar un límite en las herramientas pedagógicas tradicionales del básquet, decidió formarse como coach ontológico profesional, carrera que completó en dos años. Hoy, hace casi cinco años que integra ambas disciplinas dentro de los entrenamientos infantiles.
«No encontraba las herramientas para llegar a los chicos, entonces busqué otro camino», confesó.
Esa búsqueda lo llevó a reemplazar el clásico modelo de «mando y control» —donde el entrenador imparte órdenes— por un enfoque orientado a la autonomía responsable: brindar herramientas para que los niños se desarrollen por sí mismos.

El problema que nadie quiere ver: la atención de los chicos está en caída libre
Correa no esquiva los temas incómodos. Con honestidad, describió una realidad que preocupa a docentes, psicólogos y educadores de todo el país:
Los niveles de atención y escucha de los niños están bajando de manera alarmante.
«Ya estamos teniendo datos con severos problemas de atención a la hora de formarnos. El nivel de escucha, la capacidad de interpretación, está bajando a niveles bastante preocupantes», afirmó.
Su respuesta no es resistirse al fenómeno sino adaptarse: está evaluando incorporar un proyector en los entrenamientos para que los chicos puedan aprender a través del video.
«A veces pienso que necesito poner una pantalla dentro del entrenamiento para que los chicos puedan observar e interpretar, porque ya están acostumbrados a ese formato», señaló.
Padres en la tribuna: ¿ayuda o interferencia?
Uno de los cambios más profundos que Correa observó en estos 15 años tiene que ver con el rol de los adultos durante los entrenamientos.
«Antes, mi papá me llevó al club, me presentó con mi entrenador, y no volvió. Respetaba ese tiempo que era mío», recordó. «Ahora tenemos mucha presencia de padre y madre dentro de las clases, durante la clase completa.»
El entrenador no lo juzga como algo malo en sí mismo, pero advierte sobre sus efectos:
- Niños que miran la tribuna buscando aprobación en lugar de escuchar al técnico
- Padres que dan indicaciones desde afuera de la cancha
- Chicos que no saben a quién obedecer
«Eso interviene en el desarrollo del niño, y los padres muchas veces no se dan cuenta de que están interviniendo en su propio hijo», explicó.
Su solución es concreta: al inicio de cada temporada, realiza un taller de coaching para padres, donde los invita a reflexionar sobre sus propios comportamientos dentro del espacio del club.
«Los límites que no se ponen en casa, los pone el club»
La violencia en el deporte infantil no es solo la que se ve en las canchas de hockey. Es también la del padre que increpa al entrenador porque su hijo no jugó de titular.
«He sufrido violencia verbal y violencia emocional de parte de algunos padres. Física, nunca. Pero el enojo, la postura, el gesto, el reclamo violento… sí, ha pasado y se está viendo más seguido en estos últimos años», admitió Correa.
Y va más a fondo al analizar las causas: «Lo relaciono mucho con el contexto actual de comunicación. Si tenemos referentes públicos que insultan en las redes sociales, los jóvenes suponen de manera inconsciente que el insulto está bien.»
Talento solo no alcanza: los hábitos que definen al deportista del futuro
Una de las afirmaciones más contundentes de Correa sacude el mito del «jugador talentoso»:
«Un chico con talento hoy no llega a ser profesional si no tiene hábitos.»
Hábitos de descanso, alimentación, desarrollo intelectual. Un chico que sale de fiesta el viernes y el sábado juega desvelado, para Correa, no tiene el perfil del deportismo de alto rendimiento, independientemente de sus condiciones físicas.
Pero el entrenador hace una distinción clave entre alto rendimiento y alto desempeño:
«Mi objetivo como entrenador no es solo formar jugadores de alto rendimiento. Es formar personas para el alto desempeño. Después, si se acomodan los planetas, llegará el profesionalismo. Pero personas de alto desempeño le sirven a la comunidad y al futuro.
La habilidad más importante para los próximos 10 años
«La tolerancia a la frustración va a ser una herramienta fundamental en los próximos 10 años. El niño que tolera la frustración, que empieza algo que no le sale y puede ser resiliente, va a ser alguien que va a triunfar dentro de sus posibilidades. El que no la tolera, va a estar complicadísimo.»
En un mundo donde la inteligencia artificial reemplaza tareas cognitivas y el mercado laboral cambia a una velocidad inédita, la cancha de básquet se convierte, en las manos de Correa, en un laboratorio para la vida.
¿Cómo sumarse al Club Atlético Talleres?
El club cuenta con básquet masculino y femenino, con categorías desde los 4 hasta los 17 años.
- Entrenamientos: lunes a viernes
- Consultas en Secretaría: de lunes a viernes a partir de las 17:30 hs.
