Un año sin el Papa Francisco: su legado, sus palabras y la misión que dejó pendiente
A un año de su fallecimiento, el presbítero Carlos Gustavo Pedro, párroco de la Inmaculada Concepción de Tafí Viejo, recuerda al pontífice argentino y reflexiona sobre el mensaje que nos dejó a todos.
«Fue un torbellino para adentro y para afuera»: el impacto de Francisco en la Iglesia
Se cumple un año de la muerte del Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia, y su figura sigue generando debate, reflexión y admiración en todo el mundo. En diálogo con La Mañana de Dale (Dale FM 104.7), el padre Carlos Gustavo Pedro, párroco de la Inmaculada Concepción de Tafí Viejo, ofreció un análisis profundo y cercano sobre el legado del papa argentino.
«Francisco fue más que un revolucionario. Fue un torbellino para adentro y para afuera», afirmó el sacerdote, sintetizando en pocas palabras una de los papados más disruptivas de la historia moderna de la Iglesia Católica. Según el padre Pedro, las transformaciones impulsadas por Jorge Bergoglio afectaron tanto la estructura eclesial interna como la relación de la Iglesia con la sociedad en general.
La nueva evangelización según Francisco: cambiar el método, no el mensaje
Uno de los ejes centrales del pontificado de Francisco fue su llamado a una Iglesia «en salida», que abandone la comodidad de sus estructuras para ir al encuentro de los más vulnerables. El padre Pedro lo explicó apelando a las palabras del Papa Juan Pablo II: «Nueva en su método, nueva en su ardor, nueva en su expresión, pero no cambia el mensaje.»
Para el sacerdote tucumano, Francisco supo interpretar esta consigna y llevarla a extremos concretos. «Hablaba de las periferias existenciales, no solo de las villas miseria, sino de aquellas personas sumergidas en la depresión, la drogadicción, el riesgo de suicidio. Que quizás viven a la vuelta de tu casa y nadie los ve», señaló.
Este enfoque marcó una diferencia fundamental: la Iglesia no puede limitarse a lo espiritual ignorando lo social, ni al revés. «Si yo solo rezo pero no atiendo las necesidades de los hermanos, pierdo una gran parte. Y si solo creo que estoy para obras sociales sin vida espiritual, también pierdo la esencia», subrayó el padre Pedro.
La sinodalidad, la gran tarea pendiente que nos dejó el Papa
Entre los legados más importantes que Francisco dejó a la Iglesia, el padre Carlos Gustavo Pedro destacó el concepto de sinodalidad: una forma de gobierno circular y participativa, en la que los obispos y sacerdotes se comprendan a sí mismos como servidores, no como autoridades verticales.
«Es una gran tarea que tenemos. Entender que somos servidores de lo que nos llamó Jesucristo», afirmó el párroco, quien también destacó otro concepto clave del pontificado: la revolución de la ternura. Francisco hablaba de cuidar la vida humana desde su inicio hasta su fin, de escuchar la sabiduría del anciano, de darle lugar al joven. Una revolución que, según el padre Pedro, no es solo espiritual, sino también cultural y pedagógica.
Salud mental y periferias existenciales: el Francisco que pocos recuerdan
Uno de los aspectos menos visibilizados del pontificado de Francisco fue su preocupación por la salud mental. El padre Pedro lo recordó con precisión: «Monseñor Karcher, que era argentino y era derecha del Papa, me transmitió que Francisco entendía la periferia existencial como algo que tiene que ver con la salud mental.»
Esto incluyó también una mirada hacia el interior de la Iglesia: el cuidado de los propios sacerdotes y religiosos. «Si nosotros no nos cuidamos, no estamos bien, difícil se hace la atención hacia los demás», reflexionó el párroco.
Un encuentro cara a cara: «¿Qué tal el obispo que te he puesto?»
El padre Pedro tuvo el privilegio de encontrarse personalmente con el Papa Francisco en cuatro ocasiones, pudiendo dialogar con él en dos de ellas. La más memorable ocurrió en la residencia de Santa Marta, en Roma, durante una Misa reservada para apenas 35 personas.
«Cuando llegué a saludarlo, me preguntó por el obispo, por Carlos Sánchez. Me preguntó en qué trabajaba en psicología. Y me dijo: ‘tenés mucha tarea que hacer'», relató el sacerdote con emoción. Esa capacidad de Francisco para interiorizarse genuinamente con cada persona —aunque fuera en pocos segundos— fue, para el padre Pedro, uno de sus rasgos más auténticos y evangélicos.
El Papa León y la continuidad del camino
Con la mirada puesta en el presente, el padre Carlos Gustavo Pedro expresó confianza en que la corriente teológica inaugurada por Francisco tiene continuidad. «Creemos que el Papa León va en una corriente teológica muy similar. Marca cambios propios de su autoridad, pero vamos en el mismo camino», afirmó.
El sacerdote cerró la entrevista con una imagen tomada del Evangelio: la de Pedro caminando sobre las aguas. Cuando pone los ojos en Cristo, avanza. Cuando los quita, se hunde. «Nuestra misión está en la mirada puesta en el Señor, pero con los pies en la realidad de la sociedad donde vivimos», concluyó.
El legado de Francisco no terminó con su muerte. Nos involucra a cada uno de nosotros a seguir perfeccionando su mensaje, sin perder la calidez humana, pero con la mirada puesta en el Señor.
