En Mediodías Taficeños, el Secretario de Estado para la prevención de adicciones, Lucas Haurigot Posse, contó que más de 250 tucumanos ya se capacitaron en una sola jornada para contener al otro en una crisis.

Sabemos cómo actuar ante un desmayo. Sabemos cómo proceder ante un atragantamiento. Pero cuando alguien a nuestro lado colapsa emocionalmente, la mayoría no sabe qué hacer ni qué decir. Esa brecha es exactamente lo que el psicólogo Lucas Haurigot Posse, Secretario de Estado en políticas integrales para la prevención de adicciones, está intentando cerrar en Tucumán. Lo explicó en Mediodías Taficeños en una entrevista con Sebastián Gil Olivares que arrancó con una pregunta incómoda y terminó con una certeza: «Se pueden salvar vidas.»
La iniciativa se llama Primeros Auxilios Psicológicos, se resume como PAP, y en su primera edición convocó a más de 250 personas en una sola jornada. No requiere formación previa. No exige título universitario. Solo requiere disponibilidad para aprender a escuchar.
Por qué ahora y por qué es urgente
El contexto no es menor. Casi el 50% de las consultas en dispositivos de salud pública y privada en Argentina corresponden hoy a trastornos y padecimientos psíquicos. Después de la pandemia, los cuadros de ansiedad, depresión, ataques de pánico, consumo de alcohol y drogas, ludopatía y adicciones sin sustancia no dejaron de crecer. La demanda existe. Los profesionales no alcanzan. Y en el medio, hay familias enteras que no saben cómo ayudar a alguien que está sufriendo.
«Muchas veces cuando esa persona se apoya en vos buscando contención, no sabemos cómo actuar, no sabemos cómo responder», explicó Haurigot Posse. Los PAP son exactamente eso: una intervención breve de contención que cualquier persona puede aprender para ayudar al otro a bajar la angustia y la ansiedad, y si la situación lo requiere, orientarlo hacia el profesional adecuado.

Tres pasos que cualquiera puede aprender
La capacitación dura una jornada de aproximadamente una hora y media. Arranca con una introducción sobre qué es la salud mental y por qué importa, y después se enfoca en tres pasos concretos: contener, escuchar y orientar.
Haurigot Posse fue preciso sobre lo que eso significa en la práctica. Contener no es dar consejos. Escuchar no es hablar. Orientar no es diagnosticar. «No queremos que nadie sea psicólogo si no es psicólogo», aclaró el funcionario. «Queremos que la gente sepa cuando el otro sufre qué decir, cómo decir, en qué tono decir y qué NO decir.»
El énfasis estuvo puesto en lo que no hay que hacer: el impulso de aconsejar, de relativizar el dolor del otro, de cargarle responsabilidades encima en el peor momento. «A veces con la mejor buena voluntad le ponemos mochilas al otro que después son muy difíciles de llevar», dijo Haurigot Posse, que compartió una experiencia personal sobre la muerte de su madre y cómo ciertos comentarios bienintencionados pueden hacer más daño que bien.
Sebastián Gil Olivares también abrió su propia experiencia: un ataque de pánico en pleno trabajo y la importancia de haber estado rodeado de personas que supieron cómo actuar. «Qué es lo que te dicen normalmente: calmate, ya te va a pasar. Y vos sentís que te estás muriendo», describió. Haurigot Posse lo tomó como ejemplo perfecto de por qué la formación importa: saber que no hay que minimizar, que hay que estar presente, que el silencio y el abrazo a veces valen más que cualquier palabra.
Las palabras que construyen y las que destruyen
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Haurigot Posse sintetizó la filosofía detrás de los PAP con una frase que resume todo el enfoque: «Las palabras importan, las palabras llegan, las palabras construyen. Y a veces las palabras también destruyen.»
No se trata de convertirse en terapeuta. Se trata de entender que lo que uno dice, cómo lo dice y cuándo lo dice tiene consecuencias reales sobre el otro. Que quedarse en silencio al lado de alguien que llora puede ser más poderoso que cualquier consejo. Que dejar que el otro se descargue, que hable, que exprese lo que siente sin interrumpirlo, ya es una intervención de salud mental.
Cómo capacitarse y dónde pedir ayuda
La repercusión de la primera jornada sorprendió al propio equipo. En respuesta, la Secretaría de Estado en políticas integrales para la prevención de adicciones ya está armando una agenda provincial junto al Ministerio de Educación para llegar a establecimientos públicos y privados de todo Tucumán, desde Trancas hasta Rumi Punco de la Cocha.
Quienes quieran solicitar una capacitación para su institución o acercarse ante una situación particular pueden hacerlo en la sede de la Secretaría de Adicciones, ubicada en Crisóstomo Álvarez 321, de lunes a viernes de 8 a 17. Las próximas fechas también se publicarán en las redes sociales de la Secretaría en Facebook e Instagram, y a través de la Escuela de Gobierno de la Provincia, que emite certificación oficial a quienes completan la formación.
