Las lluvias de junio son solo una etapa. En Mediodías Taficeños, el observador del Servicio Meteorológico Nacional Cristofer Brito adelantó lo que nadie quiere escuchar.

El cielo gris que cubre Tucumán desde hace más de una semana no es la peor noticia. La peor noticia la dio Cristofer Brito, observador del Servicio Meteorológico Nacional, cuando David Correa lo entrevistó en Mediodías Taficeños: El Niño está en proceso de formación acelerada, podría confirmarse antes de que termine junio, y su impacto sobre el noroeste argentino incluye un escenario de lluvias de entre 80 y 100 milímetros en un solo día.
«Lluvias de 80 a 100 milímetros un día, pasarían unas semanas sin lluvias, y luego otra vez con lluvias fuertes», describió el especialista. No es un escenario de largo plazo difuso: el pico máximo del fenómeno está proyectado entre octubre y diciembre de este año, con efectos que se extenderían al menos hasta el otoño de 2026.
Por qué el océano Pacífico define el verano tucumano
El Niño es un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico que altera los patrones climáticos a escala global. Brito confirmó que ese calentamiento está ocurriendo ahora mismo, y a una velocidad mayor a la esperada. La confirmación oficial del fenómeno podría llegar a fines de junio o principios de julio.
La experiencia acumulada con ciclos anteriores permite anticipar su firma climática sobre el territorio argentino: mucha lluvia en el litoral, en Buenos Aires y en Córdoba, y para el noroeste un patrón diferente pero igualmente exigente. Tormentas fuertes con granizo, viento y precipitaciones puntuales e intensas durante la primavera, seguidas de lluvias concentradas y violentas en el verano.
El patrón no es de lluvia constante sino de golpes: días de acumulados extremos, luego períodos secos, y después otro golpe. Ese comportamiento irregular es el que mayor daño genera sobre la infraestructura hídrica y los sistemas de drenaje urbano.
La lluvia de junio: qué está pasando ahora y cuándo para
La advertencia sobre El Niño llegó en el marco de una entrevista que empezó por lo más inmediato: más de una semana de cielos cubiertos, lloviznas casi continuas y sin sol a la vista. Brito explicó que el responsable es una circulación de aire húmedo proveniente del norte que, al encontrarse con las montañas, se acumula y precipita. Un sistema de alta presión sobre el sur de Brasil y Uruguay actúa como bloqueo, impidiendo que el aire frío del sur avance y despeje el panorama.
«Es lo mismo que pasó durante el verano», sintetizó el observador, «únicamente que al no tener calor, no tenemos tormenta.»
El primer corte real está previsto para el jueves a la tarde. El alivio, sin embargo, será breve: el fin de semana vuelve a traer lluvias, el sábado a la noche y hasta el domingo a la mañana, asociadas al avance de un frente frío. Brito fue preciso: no se esperan chaparrones ni precipitaciones intensas en estos días, sino lloviznas de intensidad débil a moderada. La semana siguiente traería condiciones más estables y una pausa más duradera.
El invierno: frío moderado y transición temprana
Entre la lluvia de junio y la advertencia sobre el verano, Brito también trazó el perfil del invierno que se viene. La tendencia que el SMN anticipaba se confirma: será un invierno sin frío extremo. Habrá ingresos de aire polar, pero no serán frecuentes ni prolongados.
«Julio y agosto van a ser meses de transición a condiciones un poco más templadas», señaló el especialista. El frío se cortaría tempranamente, dando paso a un ambiente más benigno ya hacia fines de julio. Para quienes esperaban un invierno duro, el pronóstico es claro: no será ese invierno.
Lo que sí viene, y con fuerza, es lo que empieza después.
La advertencia que no hay que perder de vista
Brito fue cuidadoso con los límites del pronóstico: «Hay que ir viendo mes a mes, semana a semana cómo va evolucionando todo.» La ciencia orienta, pero la naturaleza reserva siempre su cuota de sorpresa. Lo que sí es claro es que el escenario climático que se abre a partir de septiembre exige atención. Las lluvias de junio pasarán. Lo que viene después es otra historia.
