Lucio Rodríguez Terraza, de 12 años, ganó invicto la Copa Latinoamericana de Ajedrez en La Falda y va por el bicampeonato tucumano sub 12.

Lucio Rodríguez Terraza, de 12 años, con anteojos y una medalla colgada del cuello, sostiene la bandera de la Escuela de ajedrez Peón Rey frente al cartel de la Copa Latinoamericana de Ajedrez Infantil.
Lucio, con la medalla de la Copa Latinoamericana de Ajedrez Infantil y la bandera de su escuela, Peón Rey. Foto: gentileza de la familia.

«Mi sueño sería representar a la Argentina en los Panamericanos y convertirme en el primer gran maestro de Tucumán». Con esa frase cerró Lucio Rodríguez Terraza su paso por Mediodías Taficeños, donde David Correa lo entrevistó junto a su mamá, Mariela. Llegó con una medalla: la de la Copa Latinoamericana de Ajedrez, que ganó invicto en La Falda, Córdoba, del 18 al 20 de septiembre, con siete partidas de entre una hora y media y dos horas cada una.

Va por el bicampeonato tucumano

Lucio es campeón tucumano sub 12 y lidera de nuevo el Grand Prix, el circuito mensual de torneos entre escuelas de ajedrez. Suma 39 de 40 puntos posibles: ganó tres torneos y quedó segundo en otro por desempate. Faltan tres fechas, y él no se confía: «Le saco mucha diferencia al resto, pero todavía falta». Sus dos objetivos del año eran el título tucumano y la copa de La Falda, y uno ya lo cumplió.

De izquierda a derecha, Mariela, mamá de Lucio, Lucio Rodríguez Terraza y el conductor David Correa, en el estudio de Dale FM, con un tablero de ajedrez sobre la mesa.
Mariela, Lucio y David Correa, en el estudio de Dale FM.

Cómo empezó: una aplicación y un torneo de adultos

Aprendió los movimientos en febrero del año pasado, con una aplicación en el celular, atraído por una serie con un niño muy hábil para el ajedrez. Quiso jugar un torneo presencial y su mamá lo llevó al Club 64, en San Miguel, un domingo, que resultó ser el día de los adultos. Un jugador accedió a jugar una partida con él, y Lucio le ganó una torre. «Chiquito, tenés talento», le dijeron. Le recomendaron volver el sábado, el día de los chicos, y le pasaron el contacto de su actual profesor, Marcos.

Un chico que lee tres libros por semana

Su mamá contó que es abanderado, que representa a su colegio en matemática y que «siempre ha sido así»: aprendió a multiplicar solo y a los cuatro años calculaba cuántos días faltaban para que venciera un producto. Lee dos o tres libros por semana (le gustan El Señor de los Anillos y Harry Potter) y toma clases de ajedrez los sábados en la Biblioteca Pasquini, de donde se lleva tres libros por vez. Además, juega al básquet en la categoría mini de Talleres, aunque los torneos le complican los fines de semana.

«Se aprende más de la pérdida»

Admira a Magnus Carlsen y al argentino Diego Flores, ocho veces campeón nacional. Estudia partidas y anota las propias: «Dicen que en el ajedrez se aprende más de la pérdida que de la ganada, porque si anotás la partida, podés ver los errores que cometiste para no cometerlos de nuevo». Para viajar usa un tablero magnético, con el que resuelve ejercicios de un libro de problemas en ruso que le prestó su profesor. Tiene más de 20 trofeos.

Cuando sea grande, dijo, le gustaría ser abogado o presidente, aunque «todo lo que haga va a estar involucrado con el ajedrez». Agradeció a su colegio, el Inmaculado Corazón de María, a la escuela de ajedrez y a su profesor. Su mamá, que también acompaña a una hija gimnasta, destacó el esfuerzo de la familia: «Cuando toca, toca en la vida».

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