
El Centro Cultural Eugenio Flavio Virla cumplió 42 años el 26 de octubre. Desde su inauguración en 1984, el espacio de la Universidad Nacional de Tucumán se convirtió en escenario de conciertos, obras teatrales, exposiciones, encuentros literarios y actividades académicas. Pero su historia no se mide solamente por la cantidad de espectáculos que pasaron por sus salas: también se construye en los vínculos entre artistas, trabajadores y públicos que encontraron allí un lugar propio.
«Es un lugar de encuentro en Tucumán», definió su director, Iván Alarcón, durante una entrevista en Mediodías Taficeños. La frase resume una identidad que atraviesa generaciones y disciplinas, y que convive con el desafío permanente de sostener una programación amplia, acompañar a quienes comienzan su recorrido artístico y seguir fortaleciendo los recursos técnicos del edificio.
Alarcón destacó que el Virla mantiene ciclos y propuestas que llevan más de una década, además de recibir diariamente a personas que se acercan por una actividad, una muestra o simplemente para encontrarse. En ese recorrido, reconoció el trabajo de quienes lo precedieron y mencionó a la anterior directora, Vicky Ríos, cuyo paso por la institución dejó una referencia importante para la gestión actual.
«Este maravilloso equipo que tengo, de compañeros, amigos, que dejan la vida por el Virla», expresó al referirse a quienes sostienen las actividades y dan continuidad a la programación.
«Somos insoportablemente taficeños»: la huella de Tafí Viejo en el Virla
La relación entre Tafí Viejo y el centro cultural apareció como uno de los ejes de la conversación. A lo largo de los años, numerosos artistas de la ciudad encontraron en sus salas un espacio para mostrar su trabajo, presentar espectáculos y compartir proyectos con públicos diversos.
En ese contexto surgió una frase que sintetiza el orgullo por la identidad local: «Nos dicen que somos insoportablemente taficeños, y tenemos con qué». Alarcón coincidió con esa afirmación y describió una característica que, a su entender, distingue a la comunidad taficeña.
«Esa impronta que tiene el taficeño, esa característica, ese empuje, ese querer de su localidad, su ciudad, esa identificación que tienen, identidad, es increíble», sostuvo.
La presencia de artistas de Tafí Viejo en el Virla atraviesa distintas generaciones y expresiones. Durante la entrevista se recordó, entre otros ejemplos, la celebración de los 40 años de trayectoria de Quique Yance, que tuvo como escenario al centro cultural, y el encuentro de músicos organizado por Lucho Hoyos, que reunió a intérpretes vinculados con ese espacio y permitió volver a compartir escenario con figuras como el Gringo Soria.
«Ni hablar de todo lo que los taficeños han dado y han pasado por este espacio. Es innumerable, sobre todo músicos, es increíble», señaló Alarcón.
Taficeños que forman parte de su historia
El vínculo entre Tafí Viejo y el Virla no se limita a los artistas que pasaron por sus escenarios. También está presente en las personas que trabajaron y trabajan en la institución y que, desde distintas funciones, contribuyen a sostener su actividad cotidiana.
Entre quienes forman parte de esa historia se encuentra Sebastián Gil, trabajador del centro cultural entre 1987 y 2019, cuyo recorrido quedó ligado a años importantes de la vida institucional. En la actualidad, Alejandra Morales, también vecina de Tafí Viejo, integra el equipo de trabajo del Virla y representa la continuidad de esa presencia local.
Sus trayectorias permiten reconocer otra dimensión del vínculo entre la ciudad y el espacio cultural: la de quienes, lejos de los escenarios, hacen posible que cada exposición, espectáculo y encuentro se concrete.

Una casa cultural para todo el NOA
Aunque el vínculo con los artistas tucumanos es central, la influencia del Virla se extiende más allá de los límites provinciales. Alarcón remarcó que el espacio recibió a creadores de distintas partes del norte argentino, entre ellos artistas de Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Catamarca.
Muchos llegaron al Virla durante los primeros años de sus carreras y, con el tiempo, consolidaron una trayectoria reconocida. Para el director, esa continuidad forma parte del valor de una institución que ofrece lugar tanto a artistas emergentes como a figuras consagradas.
En la entrevista recordó las presentaciones de Ismael Serrano en sus primeras visitas a Tucumán, así como las actuaciones del Dúo Coplanacu, Raly Barrionuevo y Cuti y Roberto Carabajal. La música comparte ese recorrido con el teatro, las artes visuales, la literatura y las propuestas académicas.
El centro cultural también ocupa un lugar significativo en la vida institucional de la Universidad Nacional de Tucumán. Sus instalaciones reciben reuniones y actividades universitarias, entre ellas sesiones de la Asamblea Universitaria, en las que se debaten decisiones relevantes para el gobierno de la casa de estudios.
Esa convivencia entre cultura, comunidad y universidad forma parte de la identidad del Virla: un espacio de extensión que conecta la actividad académica con la vida artística y social de Tucumán.
Entre 40 y 45 muestras al año
Las artes visuales ganaron protagonismo en la programación de los últimos años. Alarcón explicó que el Virla se consolidó como uno de los espacios de referencia para las exposiciones en Tucumán, en un contexto en el que la disponibilidad de salas expositivas representa un desafío para los artistas.
El centro cultural organiza entre 40 y 45 muestras por año, una cifra que da cuenta del ritmo de trabajo y de la voluntad de ofrecer oportunidades a una cantidad importante de creadores.
Para ampliar la participación, el equipo modificó la duración de las exposiciones. En lugar de mantener todas las muestras durante un mes, algunas permanecen en exhibición por períodos más breves, de entre 12 y 20 días, según las características de la programación.
La decisión permite abrir espacio a más propuestas y sostener la circulación de artistas durante todo el año. Detrás de cada exposición hay tareas de coordinación, montaje, atención y organización que forman parte del trabajo cotidiano de la institución.
El equipo humano y el fortalecimiento técnico
La continuidad del Virla depende de una estructura de trabajo que, según Alarcón, tiene en la calidad humana una de sus principales fortalezas. El director destacó el compromiso del personal y su capacidad para responder a las necesidades de artistas, productores, instituciones y visitantes.
«Una calidez humana increíble», resumió al describir a los trabajadores que pasaron por el centro cultural y a quienes forman parte actualmente del equipo.
Alarcón señaló que la institución cuenta con 23 trabajadores y remarcó que el funcionamiento diario se sostiene gracias al compromiso de las personas que atienden las distintas áreas. La atención al público, la preparación de las salas, el acompañamiento técnico y la coordinación de las actividades requieren una tarea conjunta que muchas veces no queda a la vista de los espectadores.
En materia de infraestructura, la renovación y actualización de los equipos de iluminación y sonido constituye uno de los desafíos para acompañar las exigencias de las producciones actuales. En ese sentido, Alarcón destacó el acompañamiento de la Secretaría de Extensión Universitaria, que permitió incorporar equipamiento y continuar avanzando en el fortalecimiento técnico del espacio.
La incorporación de nuevas tecnologías, en particular luminarias LED, abre posibilidades para mejorar las condiciones de producción y ampliar las prestaciones de las salas. Se trata de un proceso de actualización que busca acompañar el crecimiento de la actividad cultural y responder a las necesidades de artistas, productores, congresos, seminarios y otras propuestas que eligen al Virla como sede.
La agenda de 2026 está completa y ya se prepara 2027
La demanda de las salas confirma el lugar que ocupa el centro cultural en la programación tucumana. Alarcón informó que el auditorio tiene la agenda cubierta hasta el cierre de 2026 y que muchas fechas se reservan con varios meses de anticipación. Aunque algunas actividades pueden modificarse o cancelarse por motivos ajenos a la institución, la planificación continúa.
El trabajo ya se extiende al año próximo: entre el 20 y el 25 por ciento de la agenda de 2027 se encuentra comprometida, según detalló el director.
La programación incluye espectáculos artísticos, actividades académicas y propuestas de distintas disciplinas. Para cubrir eventuales espacios libres, el equipo mantiene alternativas en espera, una dinámica que Alarcón comparó con tener propuestas en un «banco de suplentes» para responder cuando surge una vacante.
La planificación anticipada permite organizar los recursos y coordinar las necesidades de cada producción, aunque la disponibilidad de fechas no siempre depende exclusivamente del centro cultural.
Un espacio que sigue marcando comienzos
A 42 años de su apertura, el Virla conserva un valor que no se limita a su historia ni a su cartelera. Para muchos artistas, presentarse allí representa un paso importante en su recorrido. Alarcón contó que le sigue llamando la atención la emoción de quienes llegan por primera vez y sienten que actuar en ese escenario marca un antes y un después.
«Para ellos hacer un Virla hay un antes y un después en toda esta carrera que empiezan», expresó.
Esa posibilidad de acompañar nuevos comienzos convive con el desafío de sostener las propuestas de artistas con una trayectoria consolidada y de continuar siendo un punto de referencia para el público de Tucumán y la región.
El aniversario encuentra al centro cultural con una agenda intensa, un equipo comprometido y una programación que ya se proyecta hacia 2027. Pero, por encima de los números y las fechas, permanece la tarea que lo definió desde sus primeros años: abrir las puertas, recibir distintas expresiones artísticas y hacer del encuentro una parte esencial de la vida cultural tucumana.
Los trabajadores que sostienen la actividad del Virla
El equipo humano es una parte fundamental de la historia cotidiana del Centro Cultural Virla. En la planilla del personal correspondiente al 27 de octubre de 2026 figuran Iván Alarcón, Juan Manuel Albornoz, Marcos Barrionuevo, Lucas Correa Basualdo, Agustina De Olano, Walter Martínez, Alejandra Morales, Susana Muiño, Martín Soria Quagliata, Renzo Strada, Gabriela De Chazal, Miguel Delgado, Claudia Esperguín, Maciel Medina, Marcos Monserrat, Marcos Pérez, Julieta Sota, Jorge Surita, Luis Carrazano, Federico Cerisola, Daniel Moreno, Daniel Osores, Manuel Pedregosa y Sebastián Pérez. Cada uno, desde su función, contribuye al trabajo que permite abrir las puertas del centro cultural y recibir a artistas, instituciones y públicos durante todo el año.
