Omar García, cirujano torácico taficeño radicado en Buenos Aires, empezó su formación en cirugía robótica torácica y asegura que «el robot no opera solo».

Cirujano en una simulación de cirugía robótica torácica frente a la consola del robot Medbot
Omar García, durante su primer día de formación en cirugía robótica torácica con simulador. Foto: @cirugia_toracica_integral

Parece un juego: sacar un aro de una torre sin tocar el alambre. Pero ese ejercicio es el primer paso de un cirujano taficeño radicado en la Ciudad de Buenos Aires para aprender a operar con un robot. Omar García, que días atrás pasó por Mediodías Taficeños, compartió en Instagram el primer día de su formación en cirugía robótica torácica y explicó cómo funciona esta tecnología.

Cirugía robótica torácica: el primer día de formación de un cirujano taficeño

El doctor Omar García (MP N.º 153726), cirujano torácico nacido en Tafí Viejo y radicado en la Ciudad de Buenos Aires, publicó en la cuenta de Cirugía Torácica Integral (@cirugia_toracica_integral) el comienzo de su formación en cirugía robótica torácica. La primera jornada fue de simulación robótica, frente a la consola de un sistema Medbot.

En su publicación, García lo presenta como parte de un camino: «Seguimos sumando herramientas para ofrecer la mejor cirugía torácica mínimamente invasiva». El material lo vincula con el Sanatorio de la Trinidad Palermo y con Cirugía Buenos Aires.

García estudió Medicina en la Universidad Nacional de Tucumán y se especializó en Cirugía Torácica en la Universidad de Buenos Aires. Aunque hace más de una década vive en la capital, mantiene su vínculo con Tafí Viejo. Días atrás lo dejó claro en Mediodías Taficeños, donde explicó la lobectomía del papa León XIV

El robot no opera solo: cómo funciona la cirugía robótica torácica

Lo primero que aclara es un concepto clave: «El robot no opera solo. El cirujano lo controla en todo momento desde una consola». El sistema se compone de tres partes:

  1. Consola del cirujano: con visión 3D y controles que replican el movimiento de las manos.
  2. Carro del paciente: con brazos robóticos que sostienen la cámara y los instrumentos.
  3. Carro de visión: procesa la imagen y la comparte con todo el equipo.

Es decir, el robot funciona como una extensión de las manos del cirujano, que opera sentado frente a una consola y no junto al paciente.

Cirujano sentado frente a la consola del sistema Medbot con las manos sobre los controles durante una simulación
«El robot no opera solo»: el cirujano lo controla en todo momento desde una consola.

Ventajas técnicas de la cirugía robótica torácica, según el cirujano

Según el material de García, la tecnología permite «precisión en un espacio reducido», algo clave en el tórax. Destaca cuatro ventajas:

Qué dice la evidencia sobre la cirugía robótica en el cáncer de pulmón

El material también compara la cirugía robótica con la toracoscopía en cáncer de pulmón. Según García, se observa una estadificación más completa, con más ganglios y estaciones evaluadas, algo que considera clave para definir el tratamiento. Además, indica menos conversión a cirugía abierta, con complicaciones similares a las de la toracoscopía, y una mejor calidad de vida reportada por los pacientes durante el primer año después de la cirugía.

Como respaldo, cita el ensayo RVlob (Annals of Surgery, 2022), los resultados tempranos del ensayo RAVAL (AATS, 2022) y un metaanálisis (Annals of Surgery, 2018). Se trata de contenido de divulgación profesional: cualquier decisión sobre un tratamiento debe consultarse con el médico tratante.

Por qué se empieza en el simulador: «la curva de aprendizaje empieza acá»

Simulador de cirugía robótica torácica con el carro de visión y un monitor junto a la consola del sistema Medbot
En el simulador se entrenan la coordinación mano-ojo, el manejo de la cámara y los pedales.

García explica que entrenar primero en un simulador tiene una razón: «La curva de aprendizaje empieza acá, no en el paciente«. Allí se practican la coordinación mano-ojo, el manejo de la cámara y el de los pedales.

El ejercicio de ese primer día fue sacar el aro de la torre sin tocar el alambre. «Parece simple», reconoce, pero entrena precisión, movimientos finos y coordinación de ambas manos. Su publicación cierra con un mensaje claro: «Esto recién empieza«.

About The Author