Gringo Soria, de Los Musiqueros, contó en Mediodías Taficeños qué sintió al recibir el Limón de Oro y por qué dice que le hizo ver pasar la vida.

Gringo Soria en el estudio de Dale FM 104.7 durante su visita a Mediodías Taficeños
Gringo Soria visitó los estudios de Dale FM 104.7 para contar su historia en Mediodías Taficeños.

Se le aflojaron las lágrimas cuando recibió el Limón de Oro en el Festival Nacional del Limón. Gringo Soria, referente de Los Musiqueros, contó en una charla con David Correa en Mediodías Taficeños por qué esa noche sintió que la vida pasaba rápidamente frente a sus ojos.

Gringo Soria y el Limón de Oro: «un baldazo de alegría»

Raúl Enrique Soria, conocido por todos como Gringo, recibió el último fin de semana el Limón de Oro en el Festival Nacional del Limón. Frente a un público cercano a lo que hace, la respuesta fue muy cálida. «Se me aflojaron las lágrimas, porque es como ver pasar la vida rápidamente», recordó.

Aclaró que el reconocimiento no le cambiará la vida, pero sí es «un mojón que marca un tiempo». Lo definió como «un baldazo de alegría» y agradeció que lo hayan elegido tanto el club como las autoridades municipales. Contó que ya llevó el limón a su trabajo para que sus compañeros lo vean y se saquen fotos.

El festival, además, forma parte de su historia desde chico: vivía a la vuelta del club, y de niño llevaba y traía sillas de lata en una carretilla para colaborar. A cambio, ganaba el derecho a entrar al club, un sándwich y una gaseosa.

Su familia, dijo, está recontenta, en especial su sobrina Pablita, que vive en Buenos Aires y pudo estar presente. En el escenario tuvo una dedicatoria especial para su hermano, que falleció. Gringo le lleva dos años y lo recordó como «el mejor de nosotros», muy solidario y bueno de corazón. Contó que lo sigue acompañando y le ayuda a tomar decisiones.

Gringo Soria saluda con el Limón de Oro en el escenario del Festival Nacional del Limón
Gringo Soria saluda al público con el Limón de Oro, rodeado de autoridades y artistas en el escenario del Festival Nacional del Limón.

La música de Gringo Soria empezó a los cuatro años

Gringo asegura que la música lo eligió a él: de chico lo usaban «de mascota» en la banda de su abuelo, que tocaba el bandoneón y hacía de todo, desde pasodoble hasta vals. Su primer instrumento fue un tambor calchaquí de cactus, sin aro. Después llegó la guitarra, con el profesor Nalín, un italiano amigo de su abuelo que iba a domicilio con los libros bajo el brazo. El abuelo, arrepentido de no haber dejado estudiar música a sus hijas, les pagaba profesores a todos sus nietos.

La composición llegó en la adolescencia, en el colegio, con un dúo de folk que ganó un premio provincial intercolegial. Después de la secundaria se alejó de la música: tocó rock, hizo cumbia con el Grupo Coral, de Zulema, con tres o cuatro tocadas por noche, y estudió agrimensura. Terminó en la lutería, donde armó un violín. Su profesor, Fernando Silva, lo escuchó tocar y lo «corrió» de la escuela para que se dedicara a la música.

De Mate de Luna a Los Musiqueros

Con el violín en la mano, Gringo pasó por el Grupo Contemporáneo de Folklore y por Mate de Luna, una banda que ganó un premio internacional en Francia que nunca pudieron ir a buscar por falta de dinero. Según el recuerdobde David, era una propuesta «adelantadísima» para la época. Cuando uno de sus integrantes viajó a estudiar a España con una beca, armó Los Musiqueros.

La primera canción propia del grupo fue «Chacarera de lejos». Hacer repertorio propio era un riesgo en aquel momento, pero tenían de ejemplo a bandas locales como Mandrágora. Para Gringo, la clave de la mística de Los Musiqueros fue el coraje de cantar sus propias canciones y jugarla «solidariamente»: en cada actuación llevaban un «pollo», alguien que recién empezaba a cantar, bailar o recitar.

Cosecheros, la zamba que Gringo Soria compuso arriba de una moto

Entre sus composiciones, «Cosecheros», que interpreta Bruno Arias, es de las que más caminó. Para Gringo, un tema es auténtico cuando ya no le pertenece a su autor. La escribió estrofa por estrofa mientras viajaba en moto al trabajo y se la dedicó a su suegro, Pedro Cordero, cosechero desde los catorce años.

Contó que la estrofa corta lo obligó a resumir en pocas palabras una vida dura: el cosechero cobra por día trabajado, así que cuando llueve no gana.

Qué viene: un tercer disco con Los Musiqueros

Gringo Soria adelantó que Los Musiqueros están terminando su tercer disco, que graban en un pequeño estudio armado por el Bonzo Horak. Espera que salga este año, para diciembre, con la formación actual. Aunque siempre tiene música en la cabeza, bromeó que a veces se levanta con una melodía y, cuando sale de su casa, ya la olvidó.

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