Juan José Zarba, jefe del servicio de Oncología del Hospital Centro de Salud de Tucumán, explicó en La Mañana de Dale qué es el adenocarcinoma pulmonar, cuáles son sus principales factores de riesgo y qué aspectos determinan el pronóstico de esta enfermedad, tras la confirmación del diagnóstico del papa León XIV.

Juan José Zarba en una entrevista con Carlos Noriega y Sebastián Gil Olivares en FM Dale
El oncólogo Juan José Zarba dialogó con Carlos Noriega y Sebastián Gil Olivares en La Mañana de Dale, por FM Dale 104.7, sobre el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar del papa León XIV.

La confirmación del diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar del papa León XIV volvió a poner en el centro de la atención una enfermedad que presenta distintos tipos, factores de riesgo y posibilidades de tratamiento. Para comprender qué significa este diagnóstico y qué elementos tienen en cuenta los especialistas al evaluar cada caso, el oncólogo tucumano Juan José Zarba brindó precisiones en diálogo con Carlos Noriega y Sebastián Gil Olivares en La Mañana de Dale.

Durante la entrevista, Zarba, jefe del servicio de Oncología del Hospital Centro de Salud de Tucumán, explicó las características del cáncer de pulmón, la importancia de conocer la extensión del tumor y los avances en los tratamientos. También se refirió a los factores de riesgo y a las herramientas que permiten orientar las decisiones médicas. En ese sentido, advirtió que el pronóstico depende de una evaluación integral y de información específica de cada paciente.

¿Qué es el adenocarcinoma pulmonar?

El adenocarcinoma es uno de los tipos de cáncer de pulmón. Se origina en células con características glandulares y forma parte del grupo de tumores conocidos como cáncer de pulmón de células no pequeñas.

Aunque el tabaquismo constituye uno de los principales factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad, no todos los casos están relacionados con el consumo de cigarrillos. También pueden intervenir alteraciones genéticas que favorecen el crecimiento descontrolado de las células.

Por eso, ante un diagnóstico de cáncer de pulmón, los médicos no se limitan a identificar el tipo de tumor. También analizan sus características y, cuando corresponde, realizan estudios moleculares que permiten detectar determinadas alteraciones y evaluar si existen tratamientos específicos para actuar sobre ellas.

Cáncer de pulmón: por qué puede detectarse tarde

Uno de los aspectos que destacó Zarba durante la entrevista fue la velocidad con la que puede evolucionar esta enfermedad y la dificultad que presenta su detección cuando todavía no genera manifestaciones evidentes.

“El cáncer de pulmón puede crecer relativamente rápido”, señaló el especialista. Y agregó: “Cuando da síntomas, generalmente ya encontramos tumores mucho más grandes”.

La tos persistente, el dolor torácico o la presencia de sangre al toser pueden aparecer entre las manifestaciones de la enfermedad, aunque ninguno de estos síntomas confirma por sí solo un diagnóstico de cáncer. Su evaluación depende del contexto clínico y de los estudios que indique el equipo médico.

La ausencia de síntomas tampoco permite descartar por completo una enfermedad en etapas iniciales. De allí la importancia de evaluar los factores de riesgo y consultar ante señales persistentes o cambios que generen preocupación.

¿Puede haber cáncer de pulmón en personas que nunca fumaron?

Aunque el tabaquismo es el principal factor de riesgo asociado al cáncer de pulmón, la enfermedad también puede presentarse en personas que nunca fumaron. En esos casos, el estudio de las características del tumor adquiere especial relevancia.

“Uno puede tener una vida completamente sana, vivir comiendo sano y haciendo ejercicio y, a pesar de todo, aparecer esas mutaciones y generar un tumor”, explicó Zarba.

El especialista puso así el foco en la complejidad del proceso que da origen al cáncer. Mantener hábitos saludables es importante para reducir riesgos, pero no garantiza que una persona nunca vaya a desarrollar un tumor.

En determinados casos, los estudios moleculares permiten identificar alteraciones para las que existen terapias dirigidas. Sobre estos tratamientos, Zarba destacó que “son sumamente eficaces” cuando están indicados para las características específicas de la enfermedad.

La posibilidad de utilizar estas herramientas depende de los resultados de los estudios, del tipo de tumor y de la evaluación que realice el equipo de oncología.

Qué determina las posibilidades de curación

Al analizar un diagnóstico de cáncer de pulmón, uno de los conceptos centrales es la estadificación, es decir, el proceso mediante el cual se determina la extensión de la enfermedad en el organismo.

“Lo fundamental es lo que nosotros llamamos la estadificación”, remarcó Zarba. Esta evaluación permite conocer el tamaño del tumor, establecer si comprometió ganglios linfáticos y determinar si existen lesiones en otras partes del cuerpo.

Esos datos resultan decisivos para definir el tratamiento. En determinados tumores detectados en etapas tempranas, la cirugía puede ofrecer posibilidades de curación. En otros casos, el abordaje puede incluir radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia o tratamientos dirigidos, según las características de la enfermedad.

En relación con la situación del Pontífice, el oncólogo fue prudente al referirse a las posibilidades de evolución. “Nos faltan un montón de datos para poder hablar del pronóstico”, advirtió.

La confirmación del adenocarcinoma y la realización de una intervención quirúrgica, por sí solas, no permiten establecer cuál será la evolución definitiva. Para ello es necesario conocer el resultado de los estudios correspondientes y la información clínica que evalúan los profesionales que atienden al paciente.

Prevención y controles: qué tener en cuenta

La prevención ocupa un lugar central en el abordaje del cáncer. En ese sentido, Zarba planteó una pregunta fundamental: “La primera prevención es qué podemos hacer para evitar tener un tumor”.

No fumar, evitar la exposición al humo del tabaco y sostener hábitos saludables son medidas importantes para disminuir riesgos. Sin embargo, la prevención también requiere controles médicos adecuados y estudios indicados de acuerdo con la edad, los antecedentes personales y familiares y los factores de riesgo de cada persona.

En el caso del cáncer de pulmón, los estudios de detección no se recomiendan indiscriminadamente para toda la población. La tomografía de baja dosis puede estar indicada en determinados grupos de alto riesgo, según los criterios médicos aplicables.

La consulta profesional permite evaluar qué controles corresponden en cada caso y evitar tanto la demora ante síntomas persistentes como la realización de estudios sin una indicación adecuada.

Cómo evoluciona el papa León XIV después de la operación

El Vaticano confirmó el 13 de octubre de 2026 que el examen histológico realizado durante la intervención del papa León XIV había confirmado el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar. Durante la cirugía, practicada mediante una técnica asistida por video, se extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho. Según la información oficial, la intervención concluyó sin complicaciones.

En un parte difundido el 14 de octubre, la Santa Sede informó que los análisis de sangre y la radiografía de tórax realizados después de la cirugía mostraban una evolución posoperatoria dentro de los parámetros esperados para el procedimiento. También comunicó que el Pontífice había comenzado a caminar por su habitación, realizado fisioterapia respiratoria y retomado la alimentación habitual.

Estos datos describen su recuperación inmediata, pero no alcanzan para establecer por sí solos el pronóstico oncológico. La evaluación de la enfermedad y la eventual necesidad de tratamientos adicionales dependen de los estudios y de las decisiones del equipo médico que lo atiende.

La situación del Papa volvió a poner en agenda una cuestión central para la oncología: conocer el tipo de tumor es apenas uno de los pasos del proceso. La extensión de la enfermedad, sus características biológicas y la respuesta al tratamiento son elementos indispensables para comprender cada diagnóstico.

Juan José Zarba, una trayectoria dedicada a la oncología

Juan José Zarba es médico oncólogo y se desempeña como jefe del servicio de Oncología del Hospital Centro de Salud Zenón Santillán, en Tucumán. También es director de la Residencia de Oncología Clínica de ese establecimiento desde 2009 y profesor adjunto de Oncología en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán desde 2007.

En el ámbito privado, ejerce como director médico de Exelsus | Oncología Clínica desde noviembre de 2017. Su trayectoria también incluye actividad en investigación clínica: según los antecedentes profesionales aportados, participó como investigador principal en alrededor de 40 ensayos clínicos oncológicos en el Centro Médico San Roque, con más de 400 pacientes incluidos.

Zarba preside la Sociedad de Oncología Clínica de Tucumán desde 2006, de acuerdo con su currículum profesional, y también figura como presidente del Comité Independiente de Ética Médica del NOA (CIEM-NOA) desde 2011. Además, integra la Asociación Argentina de Oncología Clínica desde 1988 y es miembro activo de la American Society of Clinical Oncology desde 1996.

Su formación como especialista incluyó una etapa en el Sanatorio Güemes, en Buenos Aires, y estudios posteriores en el Institut Gustave Roussy, en Francia. Es médico egresado de la Universidad Nacional de Tucumán y cuenta con formación complementaria en urooncología y biología molecular aplicada a la oncología clínica.

Oncólogo clínico Juan José Zarba
Oncólogo clínico Juan José Zarba

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