¿Palpitaciones, angustia o necesidad de apagar el televisor? El psicólogo Álvaro Norniella explicó en La mañana de Dale cómo disfrutar el Mundial 2026 sin que el estrés le gane a la pasión.

Mundial 2026
Mundial 2026: cómo seguir a la Selección sin que la ansiedad gane el partido

 

Mundial 2026: cómo seguir a la Selección sin que la ansiedad gane el partido

La Selección Argentina vuelve a movilizar al país. Cada ataque acelera el corazón, cada gol se grita con el alma y cada error parece detener el tiempo. El Mundial 2026 despierta una pasión capaz de unir generaciones, pero también pone a prueba la capacidad para manejar las emociones. Para algunas personas, esa tensión deja de ser parte del espectáculo y se transforma en ansiedad, con manifestaciones físicas que van desde palpitaciones y dificultad para respirar hasta irritabilidad o la necesidad de abandonar el partido por unos minutos.

¿Por qué sucede? ¿Es normal sentir que el cuerpo reacciona como si estuviera viviendo una situación de peligro? El psicólogo Álvaro Norniella (MP 4130), respondió estos interrogantes durante una entrevista con Carlos Noriega y Sebastián Gil Olivares en La Mañana de Dale y compartió una serie de herramientas para disfrutar cada encuentro sin que el estrés termine jugando el partido antes que los futbolistas.

 

«Nuestro cerebro vive el partido como si estuviera enfrentando un peligro real, aunque solamente estemos mirando una pantalla», explicó el especialista.

 

Cuando el cerebro no distingue entre un partido y una amenaza

Aunque el espectador permanezca sentado frente al televisor, el organismo responde con mecanismos similares a los que se activan ante una situación de riesgo. Norniella explicó que durante los partidos decisivos aumenta la liberación de adrenalina y cortisol, dos hormonas vinculadas con el estrés.

El resultado es una verdadera montaña rusa emocional. En cuestión de segundos se puede pasar de la angustia a la euforia, de la tranquilidad al enojo y nuevamente a la incertidumbre.

«Después del partido muchas personas terminan agotadas, como si hubieran vivido una jornada físicamente muy exigente», señaló.

Lejos de ser una exageración, el especialista sostuvo que esa respuesta tiene una explicación biológica: el cerebro interpreta la incertidumbre del juego como una amenaza y mantiene al organismo en permanente estado de alerta.

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Álvaro Norniella en diálogo con Carlos Noriega y Sebastián Gil Olivares

 

El primer paso para controlar la ansiedad es reconocerla

Uno de los errores más frecuentes, explicó Norniella, es intentar seguir adelante ignorando las señales del cuerpo.

El primer ejercicio consiste en detenerse unos segundos y hacer un diagnóstico personal.

¿Cómo me siento? ¿Estoy demasiado nervioso? ¿Siento que el corazón se acelera? ¿Estoy respirando con normalidad?

«Si no tomamos conciencia de lo que nos pasa, difícilmente podamos hacer algo para cambiarlo», afirmó.

Durante la entrevista, incluso los propios conductores compartieron experiencias similares. Sebastián Gil Olivares relató que durante un partido sintió una fuerte sensación de ahogo y decidió alejarse unos minutos del televisor para recuperar la calma.

Para el psicólogo, ese tipo de decisiones pueden resultar saludables cuando la carga emocional supera la capacidad de regulación de cada persona.

 

La ansiedad siempre juega el partido antes de tiempo

Norniella explicó que uno de los mecanismos característicos de la ansiedad consiste en adelantarse permanentemente a escenarios que todavía no ocurrieron.

«Nos hacen un gol y enseguida pensamos que vendrá otro, que iremos a penales o que todo terminará mal.»

Ese funcionamiento provoca que el cerebro deje de vivir el presente y empiece a sufrir por situaciones imaginarias.

Por eso recomendó un ejercicio de racionalización.

«Hay que recordar que todavía falta jugar el partido. No podemos vivir preocupados por algo que aún no ocurrió.»

 

Disfrutar cada jugada sin proyectar constantemente el peor desenlace ayuda a disminuir la intensidad emocional y recuperar el equilibrio.

 

Respirar también puede cambiar el resultado emocional

Además de trabajar sobre los pensamientos, Norniella destacó la importancia de controlar la respiración.

Inspirar profundamente y exhalar lentamente permite relajar el diafragma y disminuir la activación del organismo.

«Cuando calmamos el cuerpo, el propio cuerpo le envía una señal al cerebro diciéndole que no existe un peligro real.»

Ese simple ejercicio puede evitar que la ansiedad siga creciendo hasta transformarse en enojo, discusiones familiares o reacciones impulsivas frente a una jugada.

 

Pasión sí, desbordes no

El especialista dejó en claro que controlar la ansiedad no significa vivir el fútbol con indiferencia.

La emoción forma parte de la esencia de un Mundial y nadie pretende eliminarla.

La diferencia aparece cuando esa emoción supera determinados límites y comienza a afectar el bienestar personal.

«Se puede gritar un gol con toda el alma sin necesidad de estar atravesados por el estrés», resumió.

También aconsejó acompañar a familiares o amigos que presenten signos de desborde emocional, invitándolos a respirar, conversar o incluso alejarse unos minutos del televisor si fuera necesario.

 

Disfrutar el Mundial también es cuidar la salud mental

Cada Copa del Mundo despierta ilusiones, recuerdos y un profundo sentimiento de pertenencia. Esa identificación explica por qué los partidos movilizan emociones tan intensas.

Sin embargo, Norniella recordó que el verdadero objetivo sigue siendo disfrutar del fútbol.

Reconocer las propias emociones, evitar anticiparse al resultado, respirar conscientemente y entender que ningún partido define la vida son herramientas sencillas que permiten vivir el Mundial 2026 con mayor equilibrio.

Porque la pasión por la Selección merece ser celebrada, pero sin olvidar que el mejor triunfo también consiste en cuidar la salud mental y compartir cada partido con alegría, sin que la ansiedad termine ganando antes del pitazo final.

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