Hermana de Nuestra Señora de la Consolación, nació en Tafí Viejo y sirvió en cinco países. Su congregación la despidió con «profundo dolor» y esperanza.

La religiosa taficeña Ana María Acosta, conocida como «Anita» entre sus hermanas, falleció este sábado 24 de octubre de 2026 en la Casa de Hermanas Mayores de San Miguel de Tucumán. Había nacido en Tafí Viejo el 9 de septiembre de 1952 y pertenecía a las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación.
Falleció Ana María Acosta, una religiosa taficeña de la Familia Consolación
La congregación comunicó el fallecimiento con un mensaje de despedida. «Con profundo dolor, pero con la esperanza puesta en la Pascua«, despidieron a su hermana, dando gracias «por el regalo de su vida y por todo el bien sembrado» en la Familia Consolación.
Ana María Acosta tenía 74 años. Nació en Tafí Viejo y, en su vida religiosa, fue una presencia de la congregación en Argentina, Chile, Perú, España y Venezuela.
Una vida de entrega a los más pobres en cinco países
Según el comunicado, en las distintas comunidades donde vivió se distinguió por su sencillez, su generosidad incansable y su entrega, especialmente a los más pobres, a quienes se dedicaba para que se sintieran «queridos, cuidados y valorados».
Sus hermanas destacaron también su don para encontrarse con las personas y crear vínculos de cariño y amistad. «Pobres y ricos, jóvenes y ancianos«, recordaron, muchos de quienes la conocieron guardan de ella «un recuerdo entrañable».
El cuidado de las Hermanas Mayores
En la Casa Madre, en España, y en Venezuela, Ana María cuidó «con profunda devoción y ternura» a las hermanas mayores de la congregación, con una caridad que, según sus compañeras, «sabía hacer de cada gesto una expresión de amor».
Su trato delicado, su capacidad de escucha y sus palabras de ánimo fueron además un regalo para las hermanas más jóvenes, que aprendieron de ella «a consolar con gestos sencillos y concretos».

El recuerdo de sus hermanas
El comunicado recuerda su amor al Señor y a la Virgen, su corazón agradecido y su manera de «no dejar para mañana el bien que podía hacer hoy». En el mensaje, la congregación afirma que Anita «vivió con un corazón agradecido por la vida» y que, entre los nombres y rostros que guardó en su corazón, «estamos también nosotras, sus hermanas».
«Querida Anita, cuánto bien nos dejas y cuántas personas llevarán tu nombre guardado en el corazón«, expresaron. Y la despidieron con confianza de que «el Señor, a quien tanto amaste y serviste, te recibe en sus brazos»: «¡Hasta siempre, Anita querida! Te vamos a extrañar mucho».
Desde fmdale.ar hacemos llegar nuestras condolencias a sus familiares, a sus hermanas de congregación y a toda la comunidad de Tafí Viejo.
