Soñó con ser agrónomo, se crió entre cerros y hoy opera pulmones en Buenos Aires. Omar García cuenta de dónde viene y por qué sigue siendo taficeño.

Omar García, cirujano torácico taficeño, junto a su esposa en el Mercado Municipal de Tafí Viejo
Omar García junto a su esposa en el Mercado Municipal de Tafí Viejo.

Omar García nació y se crió en Tafí Viejo, dónde vivió 25 años y desde hace más de una década ejerce en Buenos Aires como cirujano torácico. Sin embargo, asegura que sigue siendo el mismo de siempre: habla igual, cuenta de dónde es y se presenta, ante todos, como taficeño.

Su historia se conoció en Mediodías Taficeños, el programa de David Correa, quien lo entrevistó junto a Sebastián Gil Olivares. Fue un reencuentro entre vecinos: Correa lo conoce desde que era «changuito», y tanto él como Gil Olivares vivieron en calle Sarmiento al 900, la misma calle donde creció García.

Omar García, el taficeño que nunca se fue del todo

García terminó su formación en Tucumán, se recibió de médico y se fue a Buenos Aires a especializarse: primero cursó cirugía general y después cirugía de tórax, una subespecialidad quirúrgica que exige tres años más de formación y que se ocupa de todo lo que está dentro de la cavidad torácica, salvo la patología cardiovascular. Se quedó a vivir y a trabajar en Capital Federal, y aunque lleva allí más de diez años, todavía le preguntan de dónde es. Él responde con gusto, y lo resume con una frase que habla por sí sola.

«Viví 25 años en Tucumán, no voy a decir que soy ahora de Buenos Aires.»

¿Por qué sigue siendo taficeño? Quizás porque ser de Tafí Viejo se parezca a una nacionalidad: se puede cambiar de ciudad y de domicilio, pero a ese pasaporte no se renuncia. Las raíces, además, siguen a la vista. Se crió en calle Sarmiento al mil, casi enfrente de la finca de limones de don Antonio Gil, y con los cerros taficeños al alcance de la mano, el paisaje de la Capital Nacional del Limón. Sus padres todavía viven allí, y García viaja a verlos con su familia cada vez que puede, aunque reconoció que no lo hace tanto como quisiera por cuestiones laborales. «Mis orígenes son esos», resumió, y dijo que siempre los va a vivir como parte de su vida.

Del campo y las abejas al quirófano: la vocación de Omar García

La vocación médica no apareció de golpe ni con una escena puntual. De chico acompañaba a su papá al campo, donde trabajaba en apicultura, y su mamá trabajaba en un sanatorio, aunque eso no lo atraía especialmente. De hecho, hasta cuarto año del colegio quería ser ingeniero agrónomo, hasta que, sin saber bien por qué, «se le cruzó» la medicina. Empezó a prepararse y a estudiar, y en la carrera fue descubriendo lo que le gustaba: al principio imaginaba ser oncólogo, después neumonólogo, y terminó siendo cirujano de tórax, una mezcla de las dos cosas con una parte más práctica. Hoy es cirujano hace siete años y cirujano de tórax hace cuatro, un recorrido que empezó entre el campo y las abejas de su papá y terminó en el quirófano.

Omar García y una nacionalidad a la que no se renuncia

Hay, además, una historia que une al entrevistador con la familia. Gil Olivares lleva más de 12 años siendo convocado como presidente de mesa en elecciones nacionales y provinciales, y más de una vez le tocó firmarles el sobre a Omar, a su hermano Ignacio y a su padre, José. Con los años esa postal cambió: hoy José García es el único de los tres que sigue votando en esa mesa, como si el padrón se modificara pero la pertenencia no.

Esa pertenencia lo trae de vuelta en noviembre. García anticipó que viajará a Tafí Viejo y se comprometió a pasar por el estudio de la radio, ante la invitación de los conductores, que lo esperan en el mismo lugar donde alguna vez compartieron cuadra. Antes de despedirse dejó una puerta abierta para cualquier taficeño: «Para ustedes o para cualquiera, me pueden buscar. Sigo siendo Omar García, igual en todos lados». Y cerró con orgullo de barrio, porque es del barrio Juventud Unida, «la Juve», que debe su nombre al Club Atlético Juventud Unida, en Sarmiento y Perú. «¡Aguante la Juve!», bromearon al aire.

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