«Cala», abuela taficeña de casi 100 años, nació en Yerba Buena en 1929 y no se perdió un Mundial desde 1930. Vio a la Selección campeona tres veces.

Cala, abuela taficeña de casi 100 años que vivió todos los Mundiales
Cala, abuela taficeña de casi 100 años que vivió todos los Mundiales

Hay historias que parecen de película pero son pura vida cotidiana. La de María Medina, «Cala», una abuela taficeña de 97 años, es una de ellas: vivió los 23 Mundiales de fútbol disputados desde 1930 hasta la actualidad, sin perderse ni uno solo.

 

El apodo que nació en familia y terminó conociendo todo Tafí Viejo

Todos la conocen como Cala. El apodo no llegó por casualidad: su marido, Carlos, era «el abuelo Calo» para los nietos más chicos de la familia. Por extensión cariñosa, a ella le quedó «Cala». Lo que empezó como una palabra de cuna terminó siendo su identidad: hoy, hasta quienes no son parte de la familia la llaman así.

 

Yerba Buena, Tafí Viejo y casi un siglo de Mundiales

Cala nació en 1929 en Yerba Buena, aunque vivió casi toda su vida en Tafí Viejo, ciudad que hoy la considera una vecina propia. Desde aquel primer Mundial de 1930 —cuando tenía apenas cinco meses de vida— no se perdió ni una sola edición, incluyendo los años en que el torneo se interrumpió por la Segunda Guerra Mundial y volvió recién en 1950.

Esa continuidad convierte a Cala en una de las pocas personas vivas capaces de decir que acompañó al fútbol argentino durante casi un siglo completo, generación tras generación, partido tras partido. Si Mirtha Legrand es la diva eterna de la televisión argentina, con 99 años y medio siglo de almuerzos al aire, Cala bien podría ser su versión taficeña del Mundial.

 

Tres estrellas vividas en primera fila

A lo largo de su vida, Cala fue testigo de los tres títulos mundiales de la Selección argentina: 1978, 1986 y 2022. Tres momentos históricos que vio con la misma emoción, ya consciente y apasionada, separados por casi medio siglo entre el primero y el último.

Hincha de River Plate y fanática de la Albiceleste, su pasión nunca fue silenciosa. Cuando algún partido se le escapa, según contó su nieta Mara, pregunta enseguida cómo salió, cuándo juega el próximo y qué pasó en la cancha. Los goles de Lionel Messi en el Mundial 2026 pusieron eufórica a Cala, al igual que lo hicieron los de tantos otros jugadores a lo largo de casi un siglo de historia futbolera.

 

La «segunda mamá» de una familia numerosa

Más allá del fútbol, Cala es ama de casa de toda la vida, mamá de dos hijas, abuela de seis nietos y bisabuela de dos bisnietos a quienes todavía cuida cuando puede. Es, además, la mayor de nueve hermanos.

Para su familia, Cala es mucho más que la «hincha histórica» que hoy se hizo conocida: es el centro afectivo de la casa. «Es nuestra segunda mamá. Siempre nos acompaña a todas partes», la describió su nieta Mara, quien compartió la historia que hoy se conoce en Tafí Viejo.

 

Una pasión que no se apaga con los años

Mientras el mundo del fútbol sigue cambiando —nuevos jugadores, nuevas tecnologías, nuevas formas de ver un partido—, Cala sigue siendo la misma de siempre frente a cada Mundial: atenta, expectante y absolutamente fiel a los colores argentinos.

Su historia, que recorre casi un siglo de Copas del Mundo desde 1930 hasta 2026, se convirtió en un homenaje silencioso a esa hinchada de toda la vida que nunca necesitó ir a un estadio para sentir cada gol como propio. Nacida en Yerba Buena, taficeña por elección de vida, Cala terminó siendo la memoria viva del Mundial en su ciudad.

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