El politólogo Javier Ghio analizó en La mañana de Dale los tres frentes de La Libertad Avanza, el momento bisagra de Patricia Bullrich y por qué el gran definidor de 2027 será ese electorado que hoy elige no votar

El Mundial arranca y la política baja el volumen, pero no se apaga. Esa fue la advertencia que lanzó el politólogo Javier Ghio en diálogo con Carlos Noriega y Sebastián Gil Olivares en La mañana de Dale (Dale FM 104.7), cuando le preguntaron qué pasa con el tablero político cuando el fútbol copa la agenda. La respuesta fue precisa, y perturbadora: los acuerdos siguen, las estrategias avanzan, y el escenario de las elecciones generales de 2027 ya se está dibujando —silenciosamente— detrás de cada partido.
«Si utilizamos la metáfora de la tecnología, las aplicaciones siguen funcionando en segundo plano», graficó Ghio. Y lo que corre en ese segundo plano es nada menos que el reacomodamiento de todas las fuerzas políticas, nacionales y provinciales, en un año en el que se elegirán cargos ejecutivos y legislativos en todos los niveles. Con rumores de adelantamiento de fechas electorales circulando tanto a nivel nacional como provincial, el margen para improvisar se achica. Los jugadores lo saben.
El triángulo que se rompió: tres frentes en La Libertad Avanza
Durante meses, el análisis político dominante habló del «triángulo de hierro» que sostenía al gobierno de Javier Milei: él mismo, su hermana Karina Milei y el estratega Santiago Caputo. Ghio fue contundente: ese triángulo ya no existe como tal.
Hoy, según el politólogo, La Libertad Avanza tiene tres frentes de disputa abiertos simultáneamente.
El primero es la fractura entre Caputo y Karina Milei. Dos visiones radicalmente distintas sobre cómo llegar competitivo a 2027: Caputo apuesta por la construcción de alianzas con el PRO y una lógica más federal y de coaliciones; Karina, respaldada por los Menem —el presidente de la Cámara de Diputados, Lule y su hijo Sharif, que conduce la Juventud Libertaria—, propone un partido único, vertical, que rompa con la cultura de los dobles y triples comandos.
El segundo frente es Patricia Bullrich. Ghio fue uno de los pocos analistas en ponerle nombre propio al momento que atraviesa la ministra de Seguridad: «Está en su prime». Con casi un 24% de los votos en primera vuelta de 2023 —votos que luego se volcaron al triunfo de Milei— Bullrich tiene un capital político propio que ningún sector de LLA puede ignorar. Personas de su entorno ya circulan tres escenarios posibles para ella: la candidatura presidencial, la vicepresidencia, o disputar la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un cargo que la ministra viene persiguiendo desde hace años.
El tercer frente es Victoria Villarruel. La vicepresidenta, sistemáticamente ninguneada por el gobierno nacional desde que asumió, conserva un capital electoral propio y puede ser una jugadora clave en cualquier fórmula presidencial que busque ampliar votos en una eventual segunda vuelta.

La declaración jurada de Adorni, el día que empieza el Mundial
Carlos Noriega lo puso sobre la mesa sin rodeos: Manuel Adorni presentaría su declaración jurada el mismo 16 de junio, el día del debut mundialista. Ghio no esquivó la lectura: la coincidencia no parece inocente. En un gobierno que entiende mejor que nadie cómo funciona la economía de la atención, publicar documentación sensible el día en que media Argentina tiene los ojos en la cancha es una decisión que habla por sí sola.
El peronismo y la gran pregunta sin respuesta: ¿candidato único o coalición?
En la vereda opuesta, el justicialismo también enfrenta su propia encrucijada. Ghio trazó la discusión interna con claridad: ¿se avanza con una coalición amplia de líderes y partidos, o se busca un candidato fuerte que aglutine verticalmente todas las voluntades, como supo hacerlo el peronismo clásico?
El «deshielo» entre Axel Kicillof y el kirchnerismo es una señal de que algo se está moviendo, aunque el politólogo fue prudente sobre sus alcances reales. Lo que sí quedó claro es que el Partido Justicialista está mirando el mismo tablero que LLA y haciendo sus propios cálculos: ¿es Kicillof y Máximo, son los gobernadores, o emerge una figura nueva que todavía no tiene nombre?
Y en ese juego también aparece Mauricio Macri, que regresa al ruedo pero ya no como el líder indiscutido del PRO de 2015. Hoy comparte espacio con gobernadores y caudillos con peso electoral propio. Su rol es relevante, pero ya no es central.
Tucumán: Manzur, Pelli y la foto que vale más que mil palabras
Al cierre de la entrevista, al ser preguntadi por Tucumán, Ghio fue directo: la provincia no escapa a la lógica electoral nacional.
Dentro del oficialismo tucumano, la discusión puertas adentro es qué candidaturas se van a estructurar para 2027 y cómo. La Libertad Avanza aparece como la única fuerza opositora de peso real. La figura de Federico Pelli viene creciendo; la de Lisandro Catalán genera resistencias. Los sectores ligados a Mariano Campero como referente local, están calibrando qué lugar ocuparán en ese armado.
Y sobre Juan Manzur: la pregunta clave es si el ex gobernador reflotará un espacio propio para disputar la interna peronista frente a Jaldo, o si seguirá proyectándose hacia la escena nacional sin enredarse en la política doméstica tucumana.
El electorado que decide todo: los que hoy eligen no votar
Ghio reservó su análisis más agudo para el final. En 2023, el voto fue un «voto bronca», un rechazo masivo al status quo. Pero ese enorme electorado del medio —el que no vota por ideología sino por coyuntura— hoy está siendo cultivado en su propia decepción.
«Estamos en un ciclo de antipolítica, de antiparticipación», dijo el politólogo. Las elecciones provinciales de 2024 lo mostraron con crudeza: en algunas provincias apenas el 50% del padrón fue a votar.
La paradoja es que ese mismo electorado desencantado es el que termina definiendo las segundas vueltas. Cuando hay ballotage, la participación sube. Y cuando sube, el voto coyuntural vuelve a ser el árbitro. Por eso, la batalla real de 2027 no se librará en los actos partidarios ni en los discursos ideológicos: se librará en las redes sociales, en las métricas, en el mensaje preciso que logre llegar a ese ciudadano que hoy mira para otro lado.
Los que entiendan eso primero, explicó Ghio, llegarán mejor parados al momento en que las urnas se abran.
